El ADN es el encargado de programar y hacer funcionar los procesos biológicos del cuerpo. Es el código que ordena la producción de moléculas de proteínas tanto estructurales como funcionales. Además, es el encargado de activar o desactivar los genes y sus interacciones. Esto sucede en todas las células del cuerpo; sean hepatocitos, neuronas, miocitos, eritrocitos, etc. en todas ellas se elaboran distintas moléculas funcionales.
En el cerebro unas de estas moléculas son los neurotransmisores. La concentración de estas substancias afectan el comportamiento, ya sea por exceso, deficiencia o balance adecuado. Pero, estímulos del medio ambiente también afectan la síntesis y liberación de estas moléculas; no solo en el cerebro, sino también en otras partes. Como ejemplo tenemos la reacción de las glándulas adrenales a un estimulo de susto o peligro.
La agresividad que es un patrón de conducta de los gallos de pelea está condicionada por la producción de moléculas neuroendocrinas. Las cuales a su vez son producto de la constitución genética del ave.
Desde la década de los cuarentas del siglo XX el zoólogo Dr. R. A. Fennell de la Universidad Estatal de Michigan, publico en el Volumen LXXIX de la revista “The American Naturalist” pp 142-151; que el valor y la agresividad son características heredadas. Los cuales están más acentuados en los gallos de granja. LEE EL RESTO DE ESTE ARTICULO →