“[...] -¿Cúanto le debo?
-No se preocupe, coronel -respondió Germán ocupando su sitio en el grupo-. En enero paga el gallo.
El coronel encontró entonces una ocasión perseguida.
-Te propongo una cosa -dijo.
-¿Qué?
-Te regalo el gallo -examinó los rostros en contorno-. Les regalo el gallo a todos ustedes.
Germán lo miró perplejo.
«Ya yo estoy muy viejo para eso», siguió diciendo el coronel. Imprimió a su voz una severidad convincente. «Es demasiada responsabilidad para mí. Desde hace días tengo la impresión de que ese animal se está muriendo.»
- No se preocupe, coronel -dijo Alfonso-. Lo que pasa es que en esta época el gallo está emplumando. tiene fiebre en los cañones. [...]“ LEE EL RESTO DE ESTE ARTICULO



